Poder y Gobierno

ABUSO Y FETICHE SEXUAL ANIMAL; UN NEGOCIO EN AUGE EN VENEZUELA

  • El ‘crush fetish’ se considera el grado más alto del maltrato animal: “Esta práctica busca matar animales pequeños, en una escena de fetiche sexual”
  • Las protectoras temen que las condiciones socioeconómicas del país sean aprovechadas para extender esta práctica
  • En el país suramericano urge una reforma del Código Penal cuyas sanciones irrisorias al maltrato animal rayan la impunidad

CARACAS.- Los adjetivos se quedan cortos cuando se trata de calificar la crueldad animal que supone el crush fetish en su modalidad animal crush; quizá bajeza (humana) podría ser lo más apropiado para referirse a esta práctica, que el crimen organizado ha introducido en Venezuela y por el cual las organizaciones animalistas se mantienen alerta. Y es que creen que un país con 80% de su población en pobreza extrema, muchos pudieran verse tentados a unirse a esta práctica o ser víctimas de redes criminales.

El crush fetish hasta fines de 2020 era una práctica desconocida en la población Venezolana. Un país que con el correr de los años se ha hecho más sensible al maltrato animal, según dice a NIUS la activista por los derechos de los animales y abogada Maigualida Vargas, dedicada desde hace 30 años a proteger y educar sobre los derechos de los animales, pero aun así la el Colectivo Nevado, del cual es presidenta, ha registrado casi 7.000 denuncias de maltrato animal desde 2014. 

Su trabajo y el de otras asociaciones defensoras de los animales no ha sido en vano, cree Maigualida. Por ello no le sorprendió el rechazo generalizado y la activa participación de los venezolanos en la investigación del Ministerio Público, que permitió desmantelar una red criminal que tenía el animal crush fetish como una de sus principales fuentes de ingresos en el estado Lara, al occidente de Venezuela, por el cual se aprehendieron a cuatro personas, entre ellas, una joven de 22 años que protagonizaba las escenas de crush.

“Máxima explotación de un animal”

“El concepto de maltrato animal consiste en cualquier acción que dañe el bienestar del animal o que afecte su vida digna”, contextualiza Vargas, para introducirse en un tema que considera “dramático” pero ineludible: el crush fetish. “Hay un amplio espectro, acciones u omisiones que constituyen maltrato animal”, agrega, rodeada de varios perros y unos gatos que su equipo ha rescatado de las calles de Caracas; se sabe el nombre y la historia de cada uno.

Partiendo de este concepto Maigualida ubica el crush fetish en el grado más alto del maltrato animal. “Esta práctica busca matar animales pequeños, en una escena de fetiche sexual”, explica, lo que psicológicamente también se considera una parafilia, la obtención de placer sexual por vías no convencionales, en este caso, al ver cómo se pisa o aplasta un animal hasta causarle la muerte, puede ser en vivo o través de vídeos, esta última, la forma como organizaciones criminales han extendido esta práctica alrededor del mundo.  

“Algunas personas en el mundo pagan para que se pueda generar ese contenido, en el marco de lo que tiene que ser un trastorno”, dice. En la mayoría de los casos, el crush fetish es ejecutado por una mujer, quien sobre el animal, mientras se desnuda, va hundiendo sus tacones hasta matarlo. “Una expresión del patriarcado”, suelta la Maigualida. “Es la máxima expresión de la dominación y explotación de un animal al que se le considera inferior”, tanto así que para algunos es válido quitarles la vida a valor de remate como ocurre en Venezuela.

De acuerdo con los detalles de la investigación revelados por el Ministerio Público, la organización criminal desmantelada en Lara, vendía los vídeos de crush fetish o animal crush por 30 dólares. “Imagínate que la vida de un animal que sufre la muerte de manera tan cruel lo que valga 30 dólares, un caso muy dramático, pero real”,  lamenta Maigualida Várgas. Y es tan real la situación, que actualmente se adelantan  investigaciones en otras regiones del occidente Venezuela como el otrora estado petróleo del Zulia, “porque se ha generado una tendencia”.

Una práctica de la que se tuvo conocimiento por primera vez en Asia pero que ahora tendría a Rusia, Canadá y Estados Unidos como sus principales mercados.

Negocio profundo

Aunque  los contenidos crush, que se han difundido en  Venezuela, se han hecho  viral en la web superficial, a la que  la mayoría tiene acceso con los buscadores más populares del mercado,  no es en esta superficie por donde se distribuyen los vídeos. El crush fetish es una práctica ilegal que navega en la Deep Web  (red profunda), donde las organizaciones criminales pueden burlar los controles policiales y las restricciones de internet.

“Cuando accedemos a un navegador a través de Internet, realmente estamos accediendo solamente al 2% de la información contenida allí. El otro 98% restante circula a través de la Deep Web”, explica el ingeniero en informática Jean Ballesteros.

“La Deep Web existe para burlar ciertos casos de censura en muchos países”, dice Ballesteros. “Pero como en todos los casos tiene su contra cara: la Darknet o Dark Web, que es una parte de la Deep Web” y es donde se venden los contenidos crush fetish y todo tipo de material ilegal a través de la red, siendo “muy difícil de rastrear, no imposible, pero sí muy difícil”.

Un oscuro mundo pero al que es cada vez más fácil acceder con el avance de la tecnología. “En Venezuela se maneja bastante este mundo”, le dice a NIUS el también programador y especialista en tecnología Blockchain o Cadena de bloques, Jean Ballesteros.

“Lo que pasa es que una vez que entras a ese mundo, es muy complicado salir ileso, es muy complicado no ver cosas que de verdad rompa la susceptibilidad”, dice sobre los riesgos que implica navegar en la Dark Web. “Puedes conseguir venta de lo que tú quiera dentro de la Darknet”.

Ballesteros además afirma que Venezuela presenta debilidades en los rastreos de las direcciones IP (Protocolo de Internet) por equipos, lo que facilitaría vender los contenidos ilegales a través de la Darknet. “Si yo me busco actualmente donde me encuentro ubicado va aparecer que aparezco en Caracas, pero no me va a decir la dirección exacta, en otro país, sí”.

Desde esta óptica la tecnología juega a favor de quienes matan animales a cambio de dinero. Las transacciones en este bajo mundo, se realizan a través de criptomonedas. “Bitcoins o Monero las más difícil de rastrear al momento de una transacción”, asegura Ballesteros.

NIUS

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